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La presidenta de la Comisión Ética Contra la Tortura, Juana Aguilera, y el secretario de la organización Hervi Lara, ven con desconfianza y rechazan el nuevo acuerdo multilateral que Chile busca suscribir. El Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, TPP por su sigla en inglés, es un tratado multilateral de libre comercio promovido por Estados Unidos y que busca recuperar su predominancia en el escenario geopolítico ante el avance de la economía China. Es un mega TLC que involucra a 12 países de la zona Asia-Pacífico y que ha sido muy cuestionado por las sociedades de dichas naciones porque no existen estudios de impacto económico que aseguren beneficios sociales.

El TPP ha sido tan cuestionado que incluso Relatores Especialistas en Derechos Humanos de la ONU, y el mismo informe encargado por la Cancillería chilena, no puede prever sus efectos y advierten consecuencias negativas para las economías pequeñas como la de nuestro país.

Consultados por el proceso de elaboración, negociación y firma del TPP, coinciden en que estos hechos constituyen un nuevo atentado a la soberanía del pueblo. Lara afirma que es “una burla al sistema democrático representativo y una hipoteca para la vida actual y, en especial, de las futuras generaciones”. Por su parte Aguilera considera que estas acciones son muy dañinas para el movimiento social que hoy existe en Chile ya que “nos impone nuevos desafíos para defender nuestros derechos y nuevos derechos que reclamar”; además resalta que el proceso de elaboración y negociación de este acuerdo es coherente con el “tipo” de democracia que existe acá, una democracia tutelada con espacios muy estrechos de participación y grados ínfimos de decisión por parte de los ciudadanos.

Estos procesos caracterizados por su hermetismo pasan a llevar las normas internacionales relativas al derecho de toda persona a participar en los asuntos públicos y a los derechos de participación, consulta y consentimiento de los pueblos indígenas. Al respecto Aguilera resalta que Chile ha construido su propio relato como un país que aparentemente es el “adalid” de los derechos humanos pero que con estas acciones se le ha caído la máscara. “Este país ha asegurado diseños y bastiones de impunidad que hacen que convivamos con torturadores, asesinos y cómplices de la dictadura cívico-militar, con su constitución y sus leyes ilegítimas” manifiesta. Agrega que hace bastante tiempo que las organizaciones de defensa de los derechos humanos vienen denunciando que Chile firma tratados, convenciones, protocolos y compromisos en cuanto al respeto, promoción, vigencia y plena vigencia de los derechos humanos ante las Naciones Unidas, pero su palabra empeñada se transforma en letra muerta.

A Lara no le extraña este comportamiento por parte de los distintos gobiernos de turno y no espera otra actitud de su parte. Considera que las organizaciones sociales populares tienen un gran deber que es conocer, difundir y exigir la implementación del derecho internacional, ya que esta es una herramienta de acción política que nos podría contribuir a dar mayor contenido a nuestras demandas.

Aguilera y Lara no tienen dudas en cuanto a que el TPP es la entrega de la soberanía a manos de las grandes corporaciones transnacionales, para ellos rechazarlo es defender la última porción de soberanía que nos queda y así poder definir la estructura productiva, de inversión y servicios que queremos tener, sin abusos que nos condenan a la pobreza.

Como integrantes de la AFEP, pero sobre todo como ciudadanos con el ímpetu de ejercer sus derechos plenamente, llaman a los parlamentarios a NO ratificar el TPP: “Si usted ratifica, usted claudica” afirma Lara. Asimismo Aguilera interpela al gobierno para que “no nos consagren como esclavos modernos, que no nos hagan desechables desde la cuna y que el derecho a la dignidad nos sigue perteneciendo”.

Finalmente recuerdan que el golpe de Estado y la dictadura fueron realizados para implementar el sistema que actualmente estamos padeciendo y que la lucha dada por el pueblo fue para retomar nuestras vidas en nuestras manos. “Hoy estamos caminando sobre los cadáveres de Allende y de todos los mártires.  La mantención de la economía de mercado y una democracia de baja intensidad, expresada a través de la dependencia de la política respecto de los dueños del capital, es una traición y tanto los políticos como todos aquellos ciudadanos indiferentes al desarrollo de la historia, son cobardes, traidores y asesinos” sentencia Lara.

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Integrantes de la Comisión Ética Contra la Tortura consultados por el TPP: “Constituye un nuevo atentado a la soberanía del pueblo”.

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